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LAS DOS CARAS DEL TERRORISMO

A veinticuatro años de la "Captura" del siglo 

Nunca lo olvidemos. Fujimori no luchó contra el terrorismo: creó un estado de terror. Cuando hablamos de terrorismo, debemos hablar de los dos terrorista que generaron violencia, dolor y muerte en el país: el de Sendero Luminoso y el del fujimontesinismo

Luis Alberto Medina 

Publicado: 2016-09-12

Hoy, 12 de septiembre, se cumple veinticuatro años de la captura de Abimael Guzmán. No se olvide que esta captura pudo haberse realizado dos años antes, en diciembre de 1990. ¿Qué ocurrió entonces? Según testimonios, informes y documentos históricos (Nelson Manrique, Gustavo Gorriti, Camarada "Feliciano", etc.), Fujimori y Vladimiro Montesinos ordenaron expresamente no ejecutar el operativo del siglo. ¿Las razones? Necesitaban a Guzmán libre, generando terror, pánico, asesinatos y secuestros en la sociedad civil, para hacer carrera política y ganar réditos en la "historia".

Y tuvieron éxito. La lucha contra el terrorismo es su caballito de batalla. La "pacificación del Perú" es su estandarte ante la sociedad peruana para ganar votos y volver al poder. Tenían en mente planes macabros: el Grupo Colina, el golpe de estado del 5 de abril, el cierre del Congreso, la prostitución y el copamiento de las instituciones del Estado (Poder Judicial, Jurado Nacional de Elecciones, Oficina Nacional de Procesos Electorales) por militantes fujimoristas, las privatizaciones indiscriminadas de más de 226 empresa públicas a precio de ganga, el saqueo de las arcas del Estado, el cogobierno con el narcotráfico, los diarios chicha y los programas basura financiados con dinero público, para "entretener" a la gente y mantenerla en la ignorancia. ¡Sí que lo lograron!

Ya lo sabemos. Con la captura de Guzmán en 1990, se pudo haber evitado Tarata y la muerte, violación, tortura, desaparición y asesinato de miles de personas. Muchas de ellas inocentes, por parte de los agentes del Estado y de Sendero Luminoso. Fujimori y Montesinos prefirieron hacer carrera política a costa de esas vidas que se perdieron, a costa del dolor de muchas madres que quedaron viudas, hijas que fueron violadas, hijos secuestrados y asesinados, sea por agentes del Estado, sea por agentes de Sendero. Ambos fueron igual de terroristas. Brutales.

Nunca lo olvidemos. Fujimori no luchó contra el terrorismo: creó un estado de terror. Cuando hablamos de terrorismo, debemos hablar de los dos terrorista que generaron violencia, dolor y muerte en el país: el de Sendero Luminoso y el del fujimontesinismo. Fujimori no pacificó el Perú: lucró con el Estado. Hizo carrera política con la muerte y el terror que se vivió durante su gobierno. Para lograrlo, creó los diarios chicha, sobornó a los medios de comunicación para que estos  lo hagan ver como "genio", "estadista", "salvador del Perú". Compró la voluntad y las conciencias de los políticos y empresarios. No olvidemos la infame salita del SIN.

En suma, Fujimori no capturó a Guzmán. Este fue capturado por el grupo GEIN, un puñado de hombres valientes, entregados e inteligentes que tuvieron que trabajar en secreto -el mismo Fujimori no tenía conocimiento de su existencia- para capturar al líder de Sendero Luminoso. ¿Por qué el presidente no sabía que existía este grupo? Porque fue el mismo  el que evitó que se le capture en 1990 y se encargó de filtrar información a la residencia en la que se encontraba entonces la cúpula senderista. Desde ese día, volvieron a la clandestinidad. Tuvo que pasar dos años más, para que fuesen reubicados y finalmente capturados. Fujimori y Montesinos se enteraron por la prensa de la noticia del siglo. Estaban de vacaciones, pescando en la Selva. Ya conocemos la historia.

Se suele decir que el Perú cambió para bien después de la captura de Guzmán, pero la realidad nos golpea. El Perú sigue siendo ese país doliente, fragmentado y excluyente.  Existen todavía los odios, los resentimientos, el racismo, la pobreza, la exclusión y la negación de ese otro que no sentimos como parte de nosotros: los grupos campesinos e indígenas empobrecidos e invisibilizados por la sociedad y por el Estado. Por último, no lo olvidemos: cuando decimos terrorismo nunca más, hay que tomar conciencia de que no puede volver el terrorismo ni de grupos insurgentes como Sendero ni de mafias coludidas con el narcotráfico como el de Fujimori.

San Juan de Miraflores, 12 de septiembre de 2016.


Escrito por

Luis Alberto Medina

Fundador y director de la revista literaria El Azar Inmóvil, investigador, fotógrafo aficionado, bloger y docente.


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